Hablemos de… Zombie Strippers!

Como adelanté la semana pasada este Halloween una de las películas que vería era la única e inigualable Zombie Strippers, cuyo mayor reclamo era su protagonista la retirada estrella del porno Jenna Jameson o sus tetas para ser más exactos. Finalmente por motivos logísticos la terminé viendo esta semana y tras reflexionar varios días sobre el mensaje espiritual que la trama intenta transmitirnos, hoy puedo comenzar dar mi opinión.

Zombie Strippers! es una película dirigida por Jay Lee en la que nos plantea un dilema moral por el que todos en algún momento de nuestra vida hemos pasado. ¿Está bien explotar económicamente el cuerpo de una mujer zombie? Como veis es una pregunta que presenta un conflicto serio y seguro que todos tenemos una opinión que irá desde No, pobrecillas hay que prohibir esos abusos hasta Sí, si les pagan bien y ellas quieren. El debate está servido, pero no he venido hoy a tratar estos temas de índole social que seguramente terminen con la legalización de Zapatero de la zombiesexualidad con ayudas para su integración. Mejor centrémonos en la película y trama (queridos canis, esto significa que a partir de aquí va haber espoilers).

Para ser sinceros, su argumento está más elaborado de lo que me esperaba en un principio y aunque presenta una historia mala, cumple la regla fundamental de planteamiento, nudo y desenlace, siendo la última parte donde más flojea, pero dado que es una película de zombies, sangre y tetas no es que importe mucho.

Esto es una stripper

Su historia comienza en un futuro cercano en el que George W. Bush revalida sus cuartas elecciones como presidente, disuelve el congreso porque no le deja hacer lo que quiere y tiene declarada la guerra a unos viente países, entre ellos Francia, Canada o Alaska. El gobierno ha invertido un montón de dinero en desarrollo militar que ha derivado en la creación de un virus que convertiría a los soldados caídos en zombis con gran resistencia física y sin compasión humana, depredadores implacables. En los laboratorios del virus han contratado al Comando D, grupo militar especial que podéis ver arriba, para que eliminen a los sujetos de pruebas experimentales.

Como en toda película de zombis, uno de ellos contrae el virus y escapa para contagiarlo al exterior, pero en este caso el fugitivo termina escondiéndose en un club de streaptease donde se desatará el apocalipsis zombi que comenzará con la infección de sus bailarinas.

 

Esto es una stripper zombie

Por increíble que parezca, las chicas infectadas se convertirán en un nuevo reclamo para todos los clientes que soltarán dolares sin dudarlo por sus actuaciones, pero estos nuevos seres necesitan alimentarse y por ello, deberán comerse clientes con más frecuencia de la deseada, aumentando el número de infectados. Además las otras chicas que no aceptan convertirse en seres de ultratumba sensuales se han visto relegadas a un segundo plano de la atención masculina que será el detonante final por el que la horda de infectados será liberada, pero tranquilos el Comando D entrará de nuevo en acción. Todavía no sé por donde lograron entrar a un sótano cuya única puerta esta perfectamente cerrada al final de la película, pero allí aparecen perfectamente armados con armas pesadas de plástico para finiquitar a todo muerte viviente y descubrir al verdadero culpable de la liberación del virus. Recordad que en toda película de zombis siempre existe un traidor con intereses lucrativos o por un bocadillo de choped que ayuda a la liberación del virus.

 

Entrando en detalles técnicos sin importancia, la película se nota que es de bajo presupuesto: las ya citadas armas de plástico son cantosas, sus efectos especiales son de ordenador con programa pirata y su guión como debe ser no tiene grandes frases ni reflexiones sino lo contrario.

Su punto fuerte como podéis imaginar son las bailarinas que llegaremos a ver como dios las trajo al mundo y sino me falla la memoria conté diez tetas que dividido entre dos… sí, cinco mujeres se desnudarán para nuestro gozo. Sin contar a la rubia del Comando D a la que los zombis en lugar de morderla, le arrancan la camiseta para dejarla con un precioso sostén militar. Su nivel como comedia es lo esperado: nada de humor inteligente, un montón de frases con clichés y situaciones que te dejan totalmente descolocado por ilógicas por ejemplo el encargado de limpieza, de origen mexicano que termina enfrentándose a una horda, pero antes se despide de Pepe, un burro que aparece sin más.

En resumen, si buscáis una película de zombis, sangre y senos esta es vuestra elección, por el contrario si buscáis una historia profunda de un amor imposible por unas reglas sociales arcaicas alejaos lo más posible de ella. Yo soy de los primeros, ¿Vosotros?

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5 comentarios

  1. He estado leyendo todo este escrito con la voz de Duke Nukem, ‘nuff said

  2. ¿Tener sexo con una zombie stripper podría considerarse necrofilia? Como sea, no me importa. Es ideal para… un amigo fanático de las películas bizarras y eróticas, sí, un amigo.. estem…

  3. Capuleto no tiene perversiones sexuales, es un bot, ¿recuerdas?

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