El mundial que nunca existió (I).

Con ver medio logotipo ya sabéis a cuál me refiero. Incluso si no pusiese ningún logo, muchos de vosotros lo adivinariais.

No es que me vaya a referir a los mundiales que no se celebraron durante la II Guerra Mundial, sino al mundial que nos robó un egipcio, el de San Iker, el del regreso de Ronaldo, en definitiva, el que se jugó en dos países malignos que algún día analizaré: Corea del Sur y Japón.

Para qué negarlo, fue el mejor plantel que hemos tenido desde que estoy vivo. Empezando por la portería con Casillas (Cañizares se había cortado el pie con un bote de colonia) hasta llegar a la delantera con el ‘Moro’ en sus horas más felices y un Raúl incuestionable. Por las bandas, Luis Enrique y De Pedro que en su vida habían sido tan buenos, con suplentes de lujo como los por entonces jóvenes Joaquín y Reyes. Y en el centro del campo… ¡DIOS MIO! Baraja, Xavi, Valerón y compañía hacían de las suyas. Tal vez nuestro único punto débil estaba en la defensa, con el capi Hierro y Nadal, pero esa veteranía, junto con la juventud de Puyol y el buen momento de forma de Helguera, se convirtió en solidez defensiva. Por ahí no pasaba ni Cristo.

Así, un 2 de Junio, comenzaba nuestra expedición por tierras asiáticas. Los amantes de la estadística auguraban una derrota o un empate contra Eslovenia, alegando que no ganábamos en nuestro debut desde 1950, que el jet-lag y la humedad todavía nos jodían y que el balón del mundial no era el idóneo para nuestros jugadores. Pin, pan, pun – bocadillo de atún. 3-1 con goles de Raúl, Valerón (con un genialísimo centro de De Pedro) y Hierro. Cállense, señores estadistas.

Cinco días más tarde nos esperaba Paraguay con Bocazas Chilavert al frente, el cual había calentado el partido diciendo que no sólo nos iban a ganar, sino que él iba a marcarle un gol a Casillas. Helguera, tan tranquilo, profetizó que era más fácil que nosotros le marcásemos tres a él. Recuerdo estar escuchando el partido en clase de matemáticas. De hecho, toda la clase, 27 tíos y 3 tías, lo estábamos escuchando. En el momento en el que Morientes marcó su segundo gol se escuchó a los 30 en todo el colegio. A nuestro profesor casi le da un ataque al corazón. Aún hoy, cuando me refiero a ese acontecimiento con gente que estaba en clases tres pisos por debajo, abren mucho los ojos y dicen “¿FUISTEIS VOSOTROS?”. Momento memorable de instituto. El partido terminó con 3-1, aunque empezamos perdiendo en el minuto 10 por un autogol de Puyol. ¿Lo ves, Chilavert? Era más fácil que nosotros te marcásemos tres.

Ya con el pase a octavos solucionado, lo único que nos preocupaba era saber quién sería nuestro rival. Las opciones no eran demasiado alentadoras si finalmente no conseguíamos el liderato del grupo. Así, el 12 de Junio, imponiéndonos a la Sudáfrica de McCarthy por 2-3 (con dos goles de Raúl), logramos evitar a Alemania para encontrarnos con Irlanda.

El partido de octavos fue una lucha del Universo contra la Roja. Ley de Murphy imperativa: si algo nos podía salir mal, saldría mal. El gol de D. Fernando Morientes en el minuto 8 nos daba tranquilidad, pero Irlanda no se amilanó y comenzó a colgar balones en el área. Casillas detuvo su primer penalti de la noche en la segunda parte, pero no pudo hacer nada en el segundo (min 88), que marcó Keane para mandarnos a jugar treinta minutos más.

Ya en la prórroga, el cansancio fue el dueño del partido. El esfuerzo físico de los últimos días pasó factura a Luis Enrique, a Albelda y a Raúl, y ya con los cambios agotados, tuvimos que jugar con un hombre menos. Albert Luque en el centro del campo y Luis Enrique cojeando y ‘a lo palomero’, no pudieron marcar el gol de la victoria. Entonces llegó la lotería, que como buen español presencié en el bar:

-Ahí va ese
-¿Quién es?
-El que nos marcó el gol antes, Keane.
-Mierda, marcó.
-Venga Hierro, no falles tú ahora.
(no falla)
-Bien, bien.
-¿Quién es ese de ahora?
-Otro irlandés.
-A ver si falla…
-¡AHÍ ESTÁS TÚ, CASILLAS!
-¡¡COJONUDO!!
-Ahí va Baraja…
-¡GOL!
-Venga, Casillas, para este otro…
-¡SI! ¡SI! ¡SI! Qué puto crack el chaval este, ¿eh?
-Si marcamos este ya ganamos, ¿no?
-Mmm, no, todavía no.
-¡JODER JUANFRAN! A las putas nubes. Se le veía cara de acojonado.
-¡Bah! La misma historia de siempre…
-Casillas ya hizo de sobra hoy, no va a parar más…
-¡FUERA! ¡LA HA MANDADO FUERA!
-¡JOJOJOJOJO! Aún vamos a ganar y todo…
-Ahora le toca a Valerón. Este sí que no falla.
-Y falló. Joder, parece que no quieren ganar. ¡Jefe, ponme otra caña!
-Quinto penalti, si fallan ganamos.
(marcan)
-Mierda. Ahora no podemos fallar.
-Tira Mendieta.
-Pffff, Mendieta está acabado…
-¡¡¡¡¡GOOOOOOOOL!!!!!
-¡¡¡¡CAMPEOOOOONES, CAMPEOOOOONES, OEEEE OEEE OEEEE!!!!!

Continuará…

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Una respuesta

  1. […] El mundial que nunca existió (II). Publicado el 23 Abril 2008 por Capuleto Este artículo es una continuación de El mundial que nunca existió (I). […]

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