Cosas malignas que hay en el mundo (I)

Si os hablo de chuchaqui, hachazo, caña, estar de goma, guayabi, cruda, estar enratonado, o ch’aki posiblemente no tendréis ni idea de a qué me refiero. Pero en el momento en el que diga “resaca” soltaréis un “ahhh, era eso”. Pues bien, a ese gran enemigo que se mete en mi cama por la mañana cuando llego a casa, tras una noche de excesos, y luego me acompaña durante un par de días, le dedico el artículo de hoy.

Conociendo al enemigo: Cómo matar la resaca.

Obviamente, la mejor manera de evitar la resaca es no beber alcohol. Sin embargo, tengo un defecto: beber me resulta divertido. En un principio, aplicando un poco de matemáticas básicas, llegué a una conclusión:

  • whisky + hielo = borrachera + resaca
  • vodka + hielo = borrachera + resaca
  • ginebra + hielo = borrachera + resaca

Denominador común: El puto hielo.

Sin embargo, empíricamente he comprobado que bebiendo sin hielo no se evita el malestar del día siguiente. Será del producto que usan para lavar los vasos… o de la lejía que te dan en lugar del 100 Pipers.

Pero no es imposible evitarla o curarla. Durante mi ardua búsqueda, finalmente llegué a descubrir diversos métodos, de los cuales selecciono estos tres para extender mi sabiduría entre vosotros, mortales. Muahahaha.

Método 1: Couldina efervescente.

Couldina es ese medicamento que todo el mundo tiene en su casa para cuando nos acatarramos.

Según su prospecto, no debe usarse en casos de insuficiencia renal o hepática, así que junto con el alcohol seguramente será lo peor que le puede pasar a tu hígado. De hecho, pone expresamente que no se debe utilizar con ulcerogénicos como el alcohol. No obstante, he comprobado que es mano de santo en cuanto al tema en cuestión.

Aún así, no quiero recomendar un fármaco a nadie teniendo todavía dos métodos en la recámara, más sanos, seguros y divertidos. Y para toda la familia.

Método 2: La dieta del borracho.

Sin duda, el más común (pero no por ello mejor) de los remedios caseros contra la resaca.

Todo borracho tiene hambre cuando se cierran los bares. De hecho, estoy casi seguro de que el hambre está ahí durante toda la noche, pero no te acuerdas. Pues bien, esta dieta consiste en meterle B12 y carbohidratos al cuerpo antes de irse a dormir.

Consejo capuletiano: dos huevos fritos, leche y un plátano. A poder ser, que los huevos fritos los haga el menos borracho de la pandilla. Si bebes, no cocines.

Por cierto, las termitas poseen grandes cantidades de vitamina B12. Hechas a la plancha seguro que saben cojonudas.

Una vez alimentado, sacia tu sed con una cantidad de agua similar a la de alcohol ingerido. Es de sobra conocido el efecto deshidratador del alcohol, así que aunque te joda tener que levantarte dos o tres veces para mear, hazlo. Te ahorrarás una bonita resaca.

Método 3: La cañita mañanera.

Y aquí entramos en la parte divertida, la del experto borrachero. Tomarse una caña (o dos, o tres) al levantarse cura la resaca. Este es el método que más os recomiendo y el único 100% fiable.

La resaca no es más que el síndrome de abstinencia al alcohol.

Eso es, chavales, tenéis el mono. El cuerpo elimina alcohol a un ritmo de 7g/h (es mucho) y lo echa de menos, por lo que tomarse una cañuela (o dos, o tres) alivia ese pesar. Esa cañuela puede ser sustituída por cualquier otra bebida alcohólica. Después de todo, ¿por qué crees que tu abuelo se toma un vermú después de la misa?

Bebed con Moderación. ¿Alguien tiene su número?

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